miércoles, diciembre 19

Pretendiendo olvidarle...


11:30, 3 de octubre del 2012 
Que complicado es esto, te extraño y me haces falta, ni siquiera sé porque...
Odio tus ojos, odio tu voz, odio tus caricias, pero más me odio a mi por no poder odiarte.
¿Cómo saber que fue verdad y que fue mentira?.
Mi mente no puede analizar claramente todo, se encuentra en esa pelea en la que la dejaste, entre ser y no ser pero de una manera más moderna.
Cuando estoy apunto de buscarte recuerdo que tú ya no tienes interés y que tal vez nunca lo tuviste...
¿Por qué estoy tan confundida "su nombre"?
¿Por qué no fuiste más claro con lo que hacías?, ¿por qué no fuimos más sinceros?...
Te odio...
Te odio tanto, ¿Por qué aún estando lejos tengo que seguirte pensando?...
Necesito verte, esa necesidad de tenerte cerca me esta matando y me mata más el hecho de tener que fingir que no siento nada por ti, cuando la verdad es que te extraño tanto...




De todos modos tengo que seguir siendo fuerte y en poco tiempo te olvidaré...

martes, diciembre 18

Termino la rutina.

No puedo olvidarte.
La verdad es que pensé que sería más sencillo, pero no, el no verte no ayuda a olvidarte si no a extrañarte, pero lo que de verdad me pone a pensar es el querer saber si tú me extrañaras, si tan solo pensarás en mi en algún momento del día, a veces lo dudo pues es ilógico creerlo.
¿Sabes? Te necesito, no porque no pueda vivir sin ti, si no porque tu presencia se volvió algo un poco vital para mis días, tu estúpida mirada que me hablaba a escondidas, tu voz misteriosa, tus tonterías, tus equivocaciones, tus platicas, tus mentiras; sutiles pero mentiras, en fin, haces falta por aquí.
Probablemente pronto me olvides y dejes de ponerte nervioso cuando estemos solos o tu mirada se deje de iluminar cada que se encuentre con la mía, sí, eso pasará estoy segura. Pero gracias, por lo que haces e hiciste por mi...

Lo que odio de ti.

Odio como me hablas
odio tu forma de mirar
odio tu corte de cabello
y lo que llegue a sentir.
Odio tus espantosos zapatos
y que me conozcas bien
te odio hasta vomitar
¡que bien va a rimar!.
Odio que sepas pensar
y que me hagas reír.
Odio que me hagas sufrir
y odio que me hagas llorar.
Odio tanto estar sola, que no hayas llamado aún
pero más odio que no te pueda odiar
ni aunque estés tan loco
ni siquiera un poco lo he de intentar.

viernes, diciembre 14

Tormentas de arena.

A veces pienso a donde he llegado, que caminos he tomado, cuales decisiones me trajeron aquí, si tal vez hubiera dejado de ser tan sensible por dentro nunca hubiera acabado escribiendo ni mucho menos esperando que alguien se acercara a mi para entender lo que pasa...
He sentido varias veces esto, esas ganas de llorar que se convierten en tragos de saliva y miradas al cielo intentando no derramar lagrimas otra vez, mientras de fondo se escucha la música que me recuerda mi realidad en donde no se encuentra "él". Suelo ser tan fatalista y deprimente cuando me encuentro así, la sonrisa se borra y solo quedo yo, quizás esta sea mi verdadera personalidad la que trato de ocultar con risas y apariencias de felicidad absoluta. Sí, hoy acepto que me hace falta tomar de la mano de alguien y sentir que siempre estará ahí aunque probablemente en el futuro se harte de mi y de mis manías de estar con él hasta que el mundo se acabe.
Me encantaría sentirlo conmigo cada que una tormenta ataque mi pequeño mundo, escuchar su voz, sentir su cuerpo junto al mio expresando sin palabras que no debo temerle a nada cuando él este cerca. Es estúpido pensar que puedo perderle cuando aún no lo tengo, pero estoy segura que no soy fácil de soportar, tengo cambios de humor más radicales que el clima en febrero.

Te extraño...

Te extraño cuando el sol renace y la luna muere. 
Horas de soledad me esperan y en ellas tengo que soportar tu ausencia. 
Después cuando la luna resucita y el sol cae poco a poco hasta que desaparece dejando entrar la obscuridad por mi ventana, espero soñar contigo pero las horas pasan y ni en sueños te encuentro. 
Por la mañana vuelvo a pensar en ti, bajo el mismo cielo vemos la misma luna y el 
mismo sol, tan unidos pero tan separados entre una multitud que pasa sin observar que lo sencillo de la vida se encuentra lo majestuoso, entes que muertos en vida disimulan alegrías.
Extraño esos ojos de mirada intensa, tus labios de sonrisa entrecortada que van sellados sin poder relatar secretos que deberías confesar.
Los dos bajo el mismo cielo, el mismo planeta, al mismo tiempo tan cerca y tan lejos.

lunes, noviembre 26

Chispas de alegría.

A pesar de todo lo que habían dicho de él había algo dentro de mi que no podía creerlo y por más que me empeñaba en odiarlo mi esfuerzo era quebrantado por el recuerdo de sus ojos lacrimosos aquella noche en la cochera, las caricias y las palabras que provenían de su boca no eran las de un insensible hombre que solo le apetece juguetear, él no era el monstruo que ellos creían y me describían o al menos eso quería pensar.
Pasaron algunos días después de aquella llamada nocturna con la cual había decidido dejarlo todo atrás, por lo menos intentar olvidar o hacer como si ya no existieran esos sentimientos en mi, empezaba a darle la razón a mis amigos sobre lo que decían de él, necesitaba motivos para odiarlo y así fuera mas sencillo sacarlo de mi mente.
Era lunes por la mañana un día antes de mi cumpleaños numero 19, hasta ese momento todo iba viento en popa, Job y Gala solían acompañarme al trabajo, pasaban toda la mañana haciéndome desvariar, enojar, reír y brindándome los mejores recuerdo de ellos y ese día no fue la excepción. Como era de esperarse no paso mucho rato para que a Job su solitaria le dijera que necesitaba ingerir algo para apaciguar su apetito matutino así que él y Gala abandonaron el lugar en busca de algo para tranquilizar la gula de aquel animal. No hacia mucho de la ausencia de ambos cuando aquel personaje lleno de misterio y con ahora una verdad que se debía averiguar apareció en el lugar, firme como siempre, con la mirada puesta en mi, con esa apariencia de hombre fuerte e inquebrantable, que ocultaba algo más que su piel desnuda bajo esas telas que lo cubrían, algo más que apariencias, verlo ahí me asombro de tal manera que no tenía el aliento suficiente para decir algo y lo primero que me vino a la mente fue el recuerdo de que aun mantenía conmigo esa revista de artículos acerca de infinidad de cosas interesantes que le pertenecía a él, así que voltee a buscarla en el lugar que siempre se encontraba y se la entregue diciendo:
-Vienes por esto ¿No?
-Así es. - Contesto él acercándose hacia el mostrador para alcanzar la revista, la tomo y empezó a hojearla preguntando.
-¿La leíste toda?
-Sí. - Mis respuestas eran frías pues sentía que si hablaba más iba a terminar por reprocharle todo lo que me habían dicho sobre él y sus intenciones conmigo.
-Es interesante ¿Verdad?. - Parecía que ahora era él el que deseaba pasar más tiempo ahí y buscaba razones para no irse.
-Sí, algo. -
-Y ¿No quieres leer otra?. - Dijo mientras sacaba de su morral otra edición de la misma revista.
-No, gracias.- Me sorprendió aquella respuesta, ni siquiera lo pensé solo lo dije, sabía que debía dejar de verlo para de esa manera adormecer aquel latido desesperado.
-Mírala esta MUY INTERESANTE, además necesito una escusa para regresar...- Fueron suficientes esas palabras para que aquella explosión de sentimientos hiciera lugar en mi cuerpo, voltee a verlo y le dije:
-Mañana es mi cumpleaños, habrá pastel y no sé tal vez algo más, me gustaría que vinieras.-Fue quizás la emoción de escucharlo decir que necesitaba una razón para regresar la que me gano y por ello me apresure a hacer aquella invitación.
-No sé, no creo poder.- Escucharlo decir eso me desanimo pero no lo suficiente para dejar de insistir así que trate de persuadir su decisión.
-Anda habrá pastel.- Dije con una enorme sonrisa en el rostro esperando que aceptara.
-No sé, porque tendría que quedarme en tu casa ya que no hay camiones en la noche y tal vez no sea buena idea.
-Ya te has quedado antes y si no quieres te puedes ir a un parque.- Sonreí mientras lo miraba con un toque tierno pero a la vez algo indiferente.
En ese instante antes de lograr convencerlo llegaron Job y Gala con lo que parecía un desayuno prometedor.
Al verlo me miraron con admiración e hicieron un gesto de: "que hace él aquí" mientras se saludaban entre ellos. Después de algunos minutos de charla y risas entre todos yo y Luis nos alejamos de el lugar lo suficiente para seguir con aquella cuestión que me emocionaba hasta tal grado de sonreír sin planearlo esperando la respuesta.
-Entonces, ¿vienes?. - Mi cara se convirtió en la de un animal de esos que intentan convencer a la gente con ojos enternecedores y mirada encantadora, pero al encontrarme haciendo eso recordé lo que habían dicho Job y Gala acerca de él y sus juegos, inmediatamente cambie de gestos y termine por decir.
- Bueno como quieras, no estaré rogando tu presencia. - Me di la vuelta y empece a alejarme.
-Espera... - Me detuvo y volteo a verlo. -¿Te parece si te mando un texto al móvil de Gala para hacerte saber mi decisión?
-De acuerdo, espero tu respuesta y por ultima vez has todo lo posible para poder estar aquí, me haría feliz.
Nos despedimos de esa forma poco peculiar pero que en ambos ya era costumbre, nada de abrazos ni besos, no por el momento. Ambos regresamos a nuestros labores cotidianos pero en mi mente solo estaba un constante pensamiento que me hacía sonreír y dar pequeños gritos internos que solo lograban asomarse en mi mirada con aquel brillo que denotaba felicidad, una felicidad que no debía exagerar pues aún tenía que esperar la respuesta aunque creía haber logrado algo, el hacerlo considerar ir era ya una gran ventaja.

[Continuara...]

viernes, noviembre 16

Imprudente llamada

Era de noche, los tragos habían hecho su trabajo en mi, que buscando olvidar solo logre recordar, tome el móvil y marque su numero, en verdad no sabía exactamente que iba a decir cuando contestara pues la ultima vez que me hice presente en su vida le había dicho que lo odiaba tanto, en menos de lo esperaba la voz de él contesto del otro lado de la linea
-¿Bueno?. - Su voz sonaba tan sutil, escucharlo paralizo por unos segundos mi corazón y al segundo siguiente conteste.
-Hola... - Trataba de hacer un guion en mi cabeza, algo explicito que no requiriera de exuberantes palabras ya que no me sentía capas de poder mantener una charla tranquila por mucho tiempo.
-¿Quien habla?. - Su pregunta me puso nerviosa tal vez era la oportunidad de arrepentirme y colgar ya que aun no descubría quien era, pero fue demasiado tarde, mi cabeza y mi boca ya estaban desconectados.
-Soy Abril.
Ahhh, ¿Que sucede?. - Sonaba como alguien que es sorprendido a mitad de la noche repasando su día detalladamente.
-Ciertamente nada relevante... Solo llamaba para decirte que te extraño. - Como dije mi lengua se encuentra totalmente desconectada de mi cerebro así que las palabras provenían de sentimientos ahogados en alcohol, los cuales suelen ser más sinceros.
-¿Qué has dicho? pero hace unas semanas me habías dicho que me odiabas...
-Como puedes creerme? Como puedes creer que después de todo te podría odiar, si lo único que siento de verdad es que te quiero...
Un silencio de varios segundo se volvió eterno para ella, empezaba a dudar de lo que había dicho pero realmente en ese momento no lograba estar totalmente consciente de ello, el alcohol logro aflojar la lengua más de lo debido y después de un suspiro de parte de él...
-¿Has tomado mucho cierto?
-¿Acaso eso importa? Estoy segura de lo que estoy diciendo, sé que me puedo arrepentir al decir esto pero la verdad es que... TE AMO... ¿Tú nunca sentiste nada por mi? No me mientas, porque yo lograba ver en tus ojos algo más, porque esa noche que pasamos juntos tus labios morían por rozar mis labios, tu mirada, tus caricias en mi cara, todo aquello estoy segura que no eran por nada.
Paso no mucho y un susurro me contesto.
-Sí, sentí algo por ti, al verte mi corazón volvía a latir como hace mucho no lo hacía, pero lo hice por tu bien, no puede pasar nada entre nosotros.
-Aun no comprendo porque no te permites sentir eso que esta ahí adentro, prometería no soltar tu mano nunca, fundir mis labios con los tuyos cada que tengas miedo a seguir, compartir tus silencios y disfrutar cada palabra y risa que nazca de nuestras compañías, podría ser capaz de encontrar en tus ojos el lugar perfecto para soñar y no regresar a la realidad, en tus brazos descubrir los mejores instantes de felicidad, de eso y muchas cosas más estaría dispuesta a volver a creer si tu te atrevieras a  volver a amar.
-No sé Abril... las cosas no son tan fáciles, tú ya sabes cual es mi naturaleza y no es esa...

Muy a pesar de su contestación aquella noche jamás olvide sus ojos, sus labios, sus brazos, ni los momentos que juntos pasamos.