Volar...
Volar alto y caer, caer de lo alto sobre un asfalto frío y duro. Su cuerpo frágil y de cristal estallo en partículas diminutas y casi invisibles perdiéndose en la inmensidad de la vida, de la existencia universal donde todo es un gran nada lleno de tanto y tan vació de mucho, donde todos formamos parte de algo que se convierte en un todo, pero solos somos simplemente materia procesada y evolucionada.¿Cuál sería el sentido de la existencia? Si estamos esparcidos por ahí entre millones de cromosomas, celulas, bacterias, microorganismos y demás. ¿Vivimos para encontrar un final o el final nos tiene ya reservados? ¿Qué tan cierto es que exista una razón divina por la cual estemos aquí? Cuantos miles de años tiene la vida y aún no todos los seres inteligentes descubren el porque de la existencia o si lo tienen aún divagan en su teoría.
A veces me pierdo escribiendo lo que mi cerebro suelta, no llego a nada concreto, alguna verdad universal, no traten de entender lo que digo porque probablemente ni yo misma lo entiendo.
A pocos días de cerrar el año, quiero agradecer a todos aquellos que me leen y comprenden, que me hacen sentir acompañada en mi dolor, tristeza o felicidad. Gracias a todos ustedes, extraño a los que se fueron, me alegro por los que llegaron y espero por los que vendrán. A todos un fuerte abrazo y feliz año nuevo.






